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	<title>Brazil</title>
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	<description>Simplesmente um blog amigo</description>
	<pubDate>Wed, 19 Sep 2007 07:23:16 +0000</pubDate>
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		<title>PSICOTERAPIA PARA APRENDER A VIVIR</title>
		<link>http://marckyni.wordpress.com/2007/09/04/12/</link>
		<comments>http://marckyni.wordpress.com/2007/09/04/12/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 04 Sep 2007 12:15:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>marckyni</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[   Textos de esta direccion
   http://www.psicologia-online.com/ebooks/
   PSICOTERAPIA PARA   APRENDER A VIVIR
   Prof. Dr. Sergio Andrés Pérez   Barrero
   Introducción Expresiones engañosas Consejos Cómo   prevenir el suicidio
   Introducción
       Aprender   a vivir es una compleja tarea [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p class="western" style="margin-bottom:0;">   Textos de esta direccion</p>
<p class="western" style="margin-bottom:0;">   <font color="#0000ff"><u><a href="http://www.psicologia-online.com/ebooks/">http://www.psicologia-online.com/ebooks/</a></u></font></p>
<h1 class="western" align="center">   <font color="#993300"><font face="Verdana, sans-serif">PSICOTERAPIA PARA   APRENDER A VIVIR</font></font></h1>
<p style="margin-bottom:0;" align="center">   <font face="Verdana, sans-serif"><strong>Prof. Dr. Sergio Andrés Pérez   Barrero</strong></font></p>
<p style="margin-left:0.5in;margin-right:0.5in;margin-bottom:0;">   <font size="2">Introducción </font>Expresiones engañosas Consejos Cómo   prevenir el suicidio</p>
<p class="western" style="margin-bottom:0;">   <font color="#993300"><font face="Verdana, sans-serif"><font size="5">Introducción</font></font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">       <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Aprender   a vivir es una compleja tarea que toma toda la vida y no siempre se logra el   resultado deseado.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">       <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Son   muchos los factores que contribuyen a ello, como la pérdida de figuras   significativas en edades tempranas de la vida, una niñez desdichada en un   medio familiar caótico, matizado por maltrato infantil, abuso sexual o   psicológico, abandono; el padecimiento de enfermedades mentales graves que   deterioran el juicio, las emociones y la conducta; determinadas enfermedades   físicas que comprometen la calidad de vida de quienes las sufren, por   invalidez, discapacidad o el dolor que traen consigo, entre otros.   </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">          <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Además de estas contingencias,   otras razones conspiran contra el propósito de aprender a vivir, entre las que   se encuentran: la utilización constante de comportamientos ineficaces para una   adaptación creativa; el autoengaño en sus diversas formas de presentación como   la justificación de las conductas desadaptativas; la complacencia por lo   logrado, teniendo metas acuciantes por cumplir; la magnificación de problemas   que no son tales y minimizar los recursos propios, por sólo citar algunos   ejemplos.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Vivir   en la inmediatez, como algunos individuos que no son capaces de posponer las   gratificaciones para poder alcanzar otros objetivos más importantes a mediano   o largo plazo —patrón de comportamiento muy identificado entre los   dependientes del alcohol, las drogas, los fármacos u otras sustancias—,   también conduce a una mala vida, así como la presencia de pensamientos   suicidas, la tentativa de autoeliminación y el suicidio   consumado.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">          <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Enseñar a vivir a otros   constituye, sin lugar a dudas, un arduo y complejo proceso participativo, en   el que el protagonismo fundamental le pertenece al sujeto que lo intenta y   cuyos resultados afectarán, para bien o para mal, a él mismo y a sus   familiares. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">          <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Psicoterapia para aprender a   vivir es un esfuerzo más en este sentido, en su lectura usted encontrará una   serie de expresiones escritas con la exactitud con que fueron manifestadas por   una gran cantidad de personas atendidas por mí durante un cuarto de siglo de   práctica profesional ininterrumpida, ellas reflejan mecanismos   reactivo-adaptativos que conspiran contra el crecimiento personal de quienes   las pronuncian, como: las encargadas de justificar un comportamiento anormal;   las de defensa para culpar a otros de lo que les ocurre por su propia manera   de comportarse e impiden la introspección; las que obstaculizan alcanzar el   autoconocimiento; las que hacen más difícil la solución de las dificultades&#8230;   Podrá hallar también consejos útiles para enfrentar problemas universales como   son las relaciones paterno-filiales, las matrimoniales, el mal hábito de   fumar, el consumo de drogas en la adolescencia, el logro del autocontrol, las   formas de enfrentamiento al estrés, etcétera. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">          <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Además, consideramos oportuno   tratar aspectos relacionados con la prevención del suicidio, para lo cual   incluimos varias técnicas de entrevistas y algunas formas de enfrentamiento y   manejo de las personas con pensamientos suicidas que hayan intentado contra su   vida, y de los familiares del fallecido por este medio. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Para   aprender a vivir fue escrita esta psicoterapia. Ojalá usted logre ese   propósito.</font></font></p>
<p class="western" style="margin-bottom:0;">
<p style="margin-bottom:0;" align="center">   <font color="#993300"><font face="Verdana, sans-serif"><font size="5">Expresiones   Engañosas (I) </font></font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">DOCTOR,   MI VIDA NO TIENE   SENTIDO</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Cada vez que escucho esta expresión no dejo de   sobrecogerme a pesar de la experiencia acumulada y de todo lo aprendido   durante mis años de trabajo. Y es que cuando la vida carece de sentido, el   próximo paso para una cantidad no despreciable de seres humanos que así se   expresan, es la autodestrucción, ya sea por suicidio o mediante formas de vida   insanas.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Una existencia sin sentido no   tiene calidad. Es por ello que el ser humano debe empeñarse en encontrar la   vía por la cual dirigir sus energías hacia el logro de una trascendencia   social cuyo resultado sea la satisfacción personal. Claro está, el sentido de   la vida no es algo común para todos los individuos, es personal, porque lo que   me lo da a mí no lo dará a mi pareja o a mis hijos. Luego, lo primero que   usted debe hacer para dar sentido a su vida, es preguntarse cuál es su mejor   atributo, su mejor cualidad, en qué aspecto es realmente bueno. Y de eso no es   difícil darse cuenta. Muchas personas a lo mejor lo buscan porque es buen   conversador, o sabe arreglar bien los cabellos, o explicar bien las cosas para   que otros la entiendan, o sabe de mecánica o de computación, o hace unos   dulces de guayaba exquisitos, o cose muy bien, o escribe a máquina de manera   impecable&#8230; </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Una vez que descubra ese   atributo, dedíquele una parte de su tiempo para buscar la mayor perfección, y   hágalo de manera consciente, no como un pasatiempo, sino como una obligación:   usted le está dedicando a ese atributo una parte de su tiempo porque ello le   dará un sentido a su existencia y su deber es perfeccionarlo al máximo. Si   sabe arreglar los cabellos, debe tratar de llegar a ser un estilista, estar al   tanto de lo que se hace en otros lugares dentro y fuera de su país, de la   última moda; y si no desea ponerse metas tan ambiciosas, pues al menos debe   conocer qué están haciendo los peluqueros de su ciudad o pueblo, y tratar de   hacerlo, al menos igual, si no lo puede hacer mejor que ellos. Recuerde que   esas personas tienen dos manos y un cerebro lo mismo que usted. Lo demás es la   dedicación personal y el amor con que haga lo suyo. Cuando empiece a notar que   arreglar los cabellos a las personas dejó de ser un trabajo y ya es otra cosa,   no ajena a sí mismo, sino que es parte suya como lo puede ser un lunar o las   canas, entonces, estará en el momento adecuado para empezar a dedicarle todo   el tiempo de su vida, pues le está brindando un sentido a su   existencia.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Otras veces no hay que   descubrirse atributo alguno, ni competir con nadie. Simplemente mire a su   alrededor y trate de encontrar la persona más necesitada de usted, por   ejemplo, su abuela, su pequeño hijo, su esposa enferma, su esposo con una gran   cantidad de responsabilidades, etc. Dedíquese a mejorar la calidad de vida de   ellos y eso también mejorará la suya.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Dicho incentivo en ocasiones   se puede encontrar en su propia tragedia. He conocido madres que han perdido   un hijo por suicidio y se han consagrado a ayudar a otras madres y familiares   con una experiencia similar y ello le ha complacido. También hay padres que   han tenido un hijo con Síndrome Down (mongolismo) y se han entregado a su   educación en todos los sentidos, sumando en ese empeño a quienes tienen hijos   portadores de la misma enfermedad. Otros llegaron a darle un sentido a sus   vidas, en la búsqueda de las causas de la enfermedad de su hijo, hasta ese   momento desconocidas para la ciencia.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Al parecer, para algunos no   hay nada que los entusiasme, y en esos momentos tal vez un animal afectivo   pueda lograrlo. Hemos encontrado en nuestra práctica profesional sujetos que   viven solos, sin pareja ni hijos, muy tristes, y junto con el tratamiento   psicofarmacológico, se les ha sugerido criar un animal de compañía al cual   brindar afecto y atención y así han encontrado una razón para   vivir.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Como puede darse cuenta,   siempre habrá alguien o algo, incluso cuando usted considere que no, que abra   un nuevo horizonte para su vida.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">QUIERO   OLVIDAR Y NO   PUEDO</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Esto es frecuentísimo en personas que han estado   envueltas en algún acontecimiento doloroso: pérdida de seres queridos, o de   una relación amorosa, situación laboral frustrante, etcétera.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Esta expresión pudiera parecer   adecuada, porque es muy lógico para esa persona querer olvidar el   acontecimiento causante de ese dolor moral. Para ella esto es normal. Y ahí   radica precisamente lo anormal de la expresión.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">El ser humano olvida cuando   está enfermo del cerebro de manera irreversible o de forma reversible a causa   de una enfermedad local del propio órgano o de las sustancias que a él llegan.   Es lo que sucede en los ancianos dementes o arterioescleróticos cuya memoria   de fijación está deteriorada, conservándose en cierta medida la memoria de   evocación, es decir, la que le permite recordar hechos pasados. Al avanzar la   enfermedad, esta memoria también sufre un deterioro   significativo.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">El ser humano olvida aquellos   estímulos que no fueron capaces de dejar una huella en el cerebro para ser   evocada. Un ejemplo de ello es que nadie seguramente puede memorizar las   vestimentas de todas las personas con las que se tropezó durante el día de   hoy; o el color de los ojos de quien nos pasó por delante en la tercera calle   de nuestro recorrido. No recordamos tales hechos porque no les prestamos la   debida atención, pues no eran de nuestro interés y por tanto, los estímulos no   dejaron huella alguna. Sería agotador para el cerebro almacenar toda la   información recibida sin discriminación.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Ahora bien, cuando un   estímulo, un hecho, es lo suficientemente significativo, usted no lo puede ni   lo podrá olvidar nunca más. A no ser que comience a padecer una enfermedad   cerebral de las que hice referencia: no se le olvida nunca mientras esté sano   su cerebro el nacimiento de un hijo, aunque ya no sienta los dolores de parto;   no se le olvida su primer amor, aunque ella o él hicieran sus respectivas   vidas; no se le olvida su primer maestro, aunque hoy esté fallecido; no se le   olvida cuando se divorció, aunque ya el malestar de ese momento no existe; no   se le puede olvidar el fallecimiento de su ser querido, aunque se sonría, ría   a carcajadas o haga bromas hoy que han transcurrido varios años de ese suceso   doloroso.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">La única forma que existe de   no recordar algo es que nunca hubiera ocurrido en nuestras vidas. Por tanto,   la estrategia no es querer olvidar lo sucedido sino recordarlo de otro modo.   ¿Por qué es menester evocar los sufrimientos de mi ser querido antes de   fallecer y no sus buenas cualidades, su carácter, su forma de ser conmigo, los   años pasados juntos?</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">¿Por qué rememorar tristemente   a la pareja que perdí y no complacerme por haberla tenido? Por tanto, no se   empeñe en olvidar lo que es inolvidable. Recuérdelo de una diferente manera y   el tiempo también le ayudará.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">LO   QUE ÉL TIENE ES PROPIO DE LA   VEJEZ</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Esta afirmación me hace pensar que para un buen   número de personas esa etapa de la vida llamada vejez, tercera o cuarta edad,   ancianidad y otras denominaciones, es un gran saco en el que todo cabe o es   una tierra de nadie donde todo está permitido y todo es “normal”. Y eso es un   grave error.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">No pretendo dar una   explicación de lo que es una vejez normal, pero sí quiero reflexionar sobre   una condición muy frecuente en esta etapa y que si no se detecta a tiempo y se   trata adecuadamente trae enorme sufrimiento a quien la padece, a sus   familiares y puede, si alcanza una intensidad grave, terminar con la vida del   anciano. Y esa condición mórbida, común y mal diagnosticada y peor tratada, es   la depresión.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">La depresión en el anciano   puede tener diversas formas de presentación y no es mi interés brindar una   clasificación académica de este trastorno, sino proporcionar una guía para que   cualquier persona pueda pensar en esta posibilidad ante un anciano con los   síntomas a los que me referiré. Paso a describirlos:</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000099">I.   Depresión que se presenta como el envejecimiento   normal.</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
En este caso el anciano muestra disminución del   interés por las cosas que habitualmente lo despertaban, de la vitalidad, de la   voluntad; tendencia a revivir el pasado, pérdida de peso, trastornos del   sueño, algunas quejas por falta de memoria, tiende al aislamiento y permanece   la mayor parte del tiempo en su habitación. (Para muchos este cuadro es propio   de la vejez y no una depresión tratable.)</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000099">II.   Depresión que se presenta como envejecimiento   anormal.</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
En el anciano aparecen diversos grados de   desorientación en lugar, en tiempo y con respecto a sí mismo y a los demás:   confunde a las personas conocidas, es incapaz de reconocer lugares; aparece   deterioro de sus habilidades y costumbres, relajación esfinteriana, esto es,   se orina y defeca sin control alguno, trastornos de la marcha que hacen pensar   en una enfermedad cerebrovascular, trastornos de conducta como negarse a   ingerir alimentos, etc. (Para muchos este cuadro es propio de una demencia con   carácter irreversible y no una depresión tratable.)</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000099">III.   Depresión que se presenta como una enfermedad física, somática u   orgánica.</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
El anciano se queja de múltiples síntomas   físicos, como dolores de espalda, en las piernas, en el pecho, cefaleas. Puede   quejarse también de molestias digestivas como digestión lenta, acidez,   plenitud estomacal sin haber ingerido alimentos que lo justifiquen; tiende a   tomar laxantes, antiácidos y otros medicamentos para sus molestias   gastrointestinales; refiere pérdida de la sensación del gusto, falta de   apetito y disminución del peso, problemas cardiovasculares como palpitaciones,   opresión, falta de aire, etcétera. (Para muchos este cuadro es propio de   alguna enfermedad del cuerpo y no una depresión tratable.)</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Como se evidencia, no es   conveniente atribuir cualquier síntoma del anciano a su vejez, a los achaques   de la misma, a una demencia o a una enfermedad física, pues puede ser la   manifestación de una depresión tratable y, por tanto, puede el anciano   recuperar su vitalidad y el resto de las funciones comprometidas. Si no se   diagnostica adecuadamente, se puede hacer crónica y en el peor de los casos,   termina su vida con el suicidio.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">MI   HIJO TIENE UN CARÁCTER   FUERTE</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Es una locución muy utilizada por aquellas   madres que se quejan del comportamiento de sus hijos, calificados de poseer un   carácter fuerte; fuertes, así a secas, por el hecho de ser impulsivos,   dominantes, incapaces de posponer sus deseos o gratificaciones, caprichosos.   Todo tiene que ser como ellos quieren en el momento que lo desean. Y por estos   rasgos del carácter se les atribuye la supuesta fortaleza.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Y estas personas,   evidentemente, no tienen un carácter fuerte, sino todo lo contrario, muy   débil, pues son presas de sus emociones, de sus impulsos, de sus caprichos. El   carácter débil es excitable, tornadizo, manipulable, provocable, con facilidad   se le saca de sus casillas. También puede ser pasivo, dependiente, timorato,   poco tolerante a las frustraciones, impresionable, sugestionable, emocionable,   dubitativo, etc. El carácter fuerte, por el contrario, es aquel que cuenta con   diversas posibilidades adaptativas, hace en cada momento lo debido, es capaz   de inhibir sus impulsos, si la situación lo requiere, es dueño de sí y no una   víctima de sus emociones, no es violento en sus manifestaciones de ira,   reconoce sus limitaciones y su fortaleza, y tiene en cuenta las opiniones de   los demás aun cuando no muestren puntos de coincidencia con las   suyas.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Las personas de carácter débil   reaccionan desproporcionadamente a los estímulos. Si se les ofende, pueden   tener crisis de llanto desconsolado, desmayarse, irles encima al ofensor,   salir corriendo del lugar en que se encuentran, realizar un acto suicida. Las   personas de carácter débil tratan de demostrar que no lo son mediante rasgos   del carácter que esconden esa debilidad entre los que se puede encontrar el   autoritarismo, la violencia. Ellos quieren tener autoridad pero no saben cómo   obtenerla sin ser autoritarios, violentos, dominantes, caprichosos,   tercos.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Las personas de carácter   fuerte, frente a una ofensa no se dejan provocar, meditan sus posibles   consecuencias, valoran las diversas respuestas a la misma y eligen la más   adecuada, la que, por lo general, evita males mayores. Ellos no necesitan   demostrar su autoridad la cual emana de su propio comportamiento, de su   serenidad al enfrentar situaciones complejas, de su sabiduría; de su manera de   dirigirse a los demás con respeto, independientemente de quien se trate; de   sus actitudes ante el estudio, el trabajo, la familia y la   sociedad.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Muchas veces se confunden las   cosas y se dice que Fulano o Mengana tienen tremenda personalidad porque son   personas vistosas, altas, fuertes, bien parecidas, bien vestidas y otra serie   de aspectos exteriores. Eso no es tener personalidad, sino tener determinada   figura. Por otra parte, el que es bajito, gordito y feo y no sabe vestirse,   también tiene una personalidad, pues todos los seres humanos la tenemos, ya   sea normal o con trastorno. Un sujeto puede ser alto, fuerte, buen mozo y   vestirse muy bien y, sin embargo, ser portador de una personalidad histérica,   paranoide, obsesiva o de otro tipo, todas clasificables como anómalas. Otro   sujeto, gordito, feo, que no se sepa vestir adecuadamente, puede ser un   brillante científico, amante esposo, buen padre, buen vecino y tener un ajuste   psicosocial adecuado, en otras palabras, ser poseedor de una personalidad   normal aunque su aspecto externo no sea atractivo como el del ejemplo   precedente.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Luego, la manifestación que   nos ocupa debiera ser, a partir de esta lectura: “Mi hijo tiene un carácter   débil”.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">YO LE   HE DICHO MIL VECES QUE SE PREOCUPE POR   ELLA</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Esta expresión, al parecer, envía un mensaje   positivo, pues preocuparse por uno es bueno. Y también brinda la imagen de que   a quien se le está diciendo no se preocupa por ella misma, y por eso la otra   persona se lo ha repetido en infinidad de ocasiones. Nada más lejos de la   verdad.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Quien la pronuncia   generalmente es alguien no preocupado por sí mismo y en la responsabilidad   familiar que tiene (la madre o el padre) considera que cumple su papel   pidiéndole a sus hijos que se preocupen por sus vidas, cuando él no ha sabido   hacerlo. Esto es una falta de respeto doble, a sí y a los hijos.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Y sucede que la conducta de   las figuras significativas, como son los padres, los maestros, los dirigentes   o jefes, tiende a servir de modelo imitable. Si no se preocupa por usted es   risible pedirle preocupación a su descendencia cuando ese no es el mensaje que   le transmite su proceder cotidiano.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Pero hay más, ese llamado de   atención encierra el famoso mensaje de “Haz lo que yo digo y no lo que yo   hago”, que es inmoral, pues exigimos para los demás lo que no consideramos   para nosotros. Y cuando son los hijos quienes escuchan esto, conocedores de   sus padres, el efecto es muy desagradable pues quieren hacerles creer algo   negado por su propia experiencia.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">No le pida a sus hijos que se   preocupen por ellos. Preocúpese por usted. Tenga en cuenta que es la persona   más importante de su familia, porque si usted no funciona bien, ello será una   preocupación para sus seres queridos, pues no podrán funcionar como cuando   todo se desarrolla normalmente. Preocúpese de su salud física y mental, para   que ellos lo imiten. Preocúpese de sí mismo y podrá llamarles la atención en   el momento en que descuiden este aspecto y lo más significativo, tendrá toda   la autoridad moral para hacerlo.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si no lo hace de forma sana,   sus seres queridos tendrán muy pocas posibilidades de ocuparse de ellos porque   la mayor parte del tiempo lo tendrán que dedicar a los problemas de usted.   Evite, pues, reclamar atención sin necesidad, mecanismo utilizado con mucha   frecuencia por personas con una ilimitada necesidad de afecto. Ellas les piden   a sus seres queridos que se preocupen por sí mismos y cuando éstos se disponen   a hacerlo, le surgen al aconsejante problemas, como una descomposición   estomacal repentina, una migraña insoportable, un incremento de la presión   arterial no comprobada, o muy cercana a las cifras habituales, un malestar   impreciso, en fin, cualquier queja que evitará a los demás realizar sus   planes. En fin, les piden que se preocupen por sus vidas, pero en realidad no   los dejan hacerlo.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">DOCTOR,   YO LE IBA A EXPLICAR LO QUE A ÉL LE OCURRE PORQUE ÉL NO SE SABE   EXPRESAR</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Así exponen con frecuencia quienes hacen todo lo   posible por llevar la voz cantante en el consultorio y la entrevista es el   momento idóneo para plantear sus juicios sobre lo que está experimentando su   ser querido. No dudo del valor de las opiniones de los familiares, que ayudan,   como información complementaria, a conformar un juicio mucho más cercano a la   realidad. Mientras más fuentes de información se tengan, más conoceremos al   sujeto que recaba nuestra ayuda.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Ahora bien, a veces sucede que   determinados familiares, por lo general muy vinculados afectivamente al   necesitado de ayuda, comienzan a darnos todos los detalles, sin siquiera   permitirnos intercambiar unas palabras iniciales con el paciente. Si logramos   conocer el nombre del que se supone deba recibir la consulta y le hacemos una   pregunta, como por ejemplo: “¿Dónde trabajas, José?”, el pobre José es   interrumpido por el familiar, quien responde: “Él trabaja como ascensorista,   pero hace tres días que no asiste a su trabajo”. Y así sucesivamente. Y cuando   le aclara que usted desea escuchar a José, que la consulta es de José, que   quien está necesitado de ayuda es José, entonces hacen el consabido   pronunciamiento. Y claro, José no se expresa no porque no sepa, sino porque no   se lo permiten. Y nunca aprenderá mientras tenga alguien con una necesidad   desmedida de protagonismo y de autoridad aberrante.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Estos familiares son muy   susceptibles, se duelen con facilidad y se sienten maltratados cuando se les   pide hacer silencio, fundamental para el ejercicio médico de entrevistar al   enfermo que sufre. Algunos persisten en sus propósitos de ser voceros de su   representado y no queda otra alternativa que pedirles de favor dejarnos a   solas con el paciente. Éstos, por suerte, son los menos.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Cuando usted quiere que   alguien aprenda a expresarse, lo más lógico es permitirle que lo haga por sí   solo. Al principio no lo hará bien, más tarde lo hará menos mal, y finalmente   será capaz de tener una comunicación fluida. El ensayo y el error y la   corrección del error y el nuevo ensayo, facilitan un adecuado aprendizaje. Y   ese aprendizaje debe facilitarse desde épocas tempranas de la vida,   permitiendo a los hijos describir sus dolencias, invitándolos a expresar sus   criterios, pidiéndoles su opinión sobre determinados asuntos con el objetivo   de lograr desarrollar su capacidad de comunicación.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">EL   MEJOR PSIQUIATRA ES UNO   MISMO</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Así dicen personas que sufren con la pretensión   de enfrentar su pesar, o sus allegados para estimularlas. Sin embargo, es una   de las expresiones más peligrosas que he escuchado, pues su repercusión en la   salud mental del falso psiquiatra puede traer males mayores.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">En primer lugar, revela   niveles nada despreciables de autosuficiencia en quienes la pronuncian, pues   ser psiquiatra significa haber logrado vencer, tras años de estudios   universitarios, unos contenidos científicos que conforman el cuerpo de   conocimientos de esa especialidad médica, además de un mínimo de aptitudes   para lograrlo. No es posible asumir dicho papel sin una preparación   previa.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Detrás de ella se esconde un   real temor a los psiquiatras, a la psiquiatría y por añadidura a la enfermedad   mental, un intento de evitar el contacto con este profesional ya que si “el   mejor psiquiatra es uno mismo”, no hay necesidad alguna de ir a uno de verdad.   Este miedo encubierto denota no estar en su sano juicio o una escasa cultura   médica.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Pretende, además, minimizar la   ayuda que estos profesionales pueden ofrecer en pro del restablecimiento de su   salud. En mi opinión, usted no puede y no debe ser su psiquiatra aunque lo   fuera, pues un psiquiatra no debe ni puede ser su propio terapeuta. Y digo   más, no debe serlo ni siquiera de sus allegados, pues la proximidad afectiva   distorsionaría sus decisiones.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Llama la atención que a nadie   se le ocurre decir “el mejor cirujano es uno mismo”, “el mejor cardiólogo es   uno mismo”, “el mejor neurólogo es uno mismo”, etc. No se trata de   especialidades más respetadas que la psiquiatría ni de mayor complejidad, pero   sí de un desconocimiento mayor de ella, considerada por muchos una   especialidad para atender a los “locos”.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Por tanto, en la medida en que   una persona posponga el momento de asistir al psiquiatra tendrá mayor tiempo   de sufrimiento, más tiempo de evolución de la enfermedad que lo aqueja, mayor   demora en la implantación de un tratamiento efectivo y puede llegar a   convertirse en un padecimiento crónico por no tomar una medida oportuna. El   mejor psiquiatra no es usted. Es aquel que usted elija y en el cual deposite   su confianza.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">TODOS   NO TENEMOS LOS MISMOS   PROBLEMAS</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Aquí puede encerrarse un mensaje válido de   carácter universal, pero es también un mecanismo defensivo utilizado por   aquellas personas a quienes se les señala que las actitudes que han adoptado   para resolver alguna situación, pueden demandar otras maneras más eficaces de   afrontamiento. Entonces dejan entrever que han actuado bien pero sus problemas   son mayores que los de los demás o son incomparables.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Somos seres humanos diferentes   y realmente todos no tenemos los mismos problemas. Pero éstos pueden ser   clasificados en diversas categorías y ya no son tan disímiles, como por   ejemplo: escolares, laborales, amorosos, familiares, paterno-filiales, con las   figuras representativas de autoridad, de salud física, de salud mental, de   vivienda, económicos y un largo etcétera. En este sentido, cada categoría de   ellos puede ser subclasificado en otros tantos: los escolares tratarían las   cuestiones relacionadas con el rendimiento académico, con la asistencia y   puntualidad, con la relación alumno-profesor, etc. Y estas subcategorías   podrían ser analizadas por partes, de manera que el problema escolar con el   rendimiento académico consiste en dificultades con las matemáticas,   específicamente la sustracción. Y aún se puede continuar la especificación,   refiriéndose a cuál tipo de dificultad en la sustracción presenta el   estudiante. Y al final, veremos que este inconveniente lo tienen muchos otros   estudiantes de diferentes grados o incluso de la misma aula. A pesar de   tratarse de alumnos diferentes los problemas son similares.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">¿En qué consiste la defensa en   esta expresión? Simplemente, se detiene en la diversidad de ellos que es la   parte conflictiva de la situación y no hace referencia a las soluciones   efectivas para esas supuestas dificultades, lo cual sería la parte positiva.   Por tanto, si tratamos de ser lo más justos posible, la sentencia pudiera ser:   “Todos no tenemos los mismos problemas, pero sí muy similares de solucionar”,   o bien “Todos los problemas, por muy disímiles que parezcan, tienen su   solución”. (Es necesario aclarar que cuando me refiero a una solución, incluyo   dentro de esta categoría la aceptación como forma de enfrentamiento a los   asuntos insolubles, por ejemplo: la muerte de un ser querido o la espera   paciente cuando se trata de algunos cuya solución no se consigue a corto o   mediano plazo.)</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Y si usted se detiene en los   problemas con una actitud contemplativa o los utiliza para que lo aplasten o   para justificar su inmovilismo, no sólo se está defendiendo, sino que está   participando activamente en su mantenimiento y por tanto en su malestar. No se   defienda al considerar los suyos como únicos, múltiples, insolubles,   difíciles. Luche contra ellos y piense en quienes los han tenido iguales o   mayores que los de usted. Piense que otros en parecidas circunstancias han   encontrado soluciones adecuadas, incluso con menos recursos y apoyo. La   cuestión no radica en la cantidad de problemas sino en la diversidad de   mecanismos satisfactorios para enfrentarlos, en la capacidad para asumir las   complejidades de la vida, superarlas y utilizarlas a su favor.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">YO NO   TENGO   NADA</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Ésta es una de las expresiones más importantes   que puede oír un psiquiatra en su práctica profesional. Cuando se escucha por   primera vez, se percibe una sensación extraña de incomprensión y discreto   temor, pero después de años de experiencia, reconocemos en ella un elemento   más para el diagnóstico de una enfermedad psiquiátrica grave. Y siempre que el   psiquiatra se enfrenta a enfermos mentales graves, experimenta una sensación   similar.<br />
Cuando una persona refiere que no tiene nada, pudiera ser que, efectivamente,   no presente o le aqueje malestar alguno, por lo general esta respuesta se   obtiene al realizar un examen médico masivo y como parte de él, el facultativo   pregunta si padece o ha padecido enfermedades o tiene determinados   síntomas.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">En otras ocasiones, es la   respuesta rebelde u obstruccionista de quien, aunque no padece una enfermedad   mental grave, ha tenido algunas conductas interpretadas por los familiares   como no habituales. Casi siempre responden así los adolescentes, al asumir   posiciones en contra de los familiares que los han obligado a asistir a la   consulta del psiquiatra y de esa manera exponen su desacuerdo. En estos casos,   una relación empática, no agresiva, respetuosa con el adolescente, puede   romper la barrera en la comunicación y lograr que se manifieste abiertamente y   permita ser ayudado.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Sin embargo, como apuntábamos   en el primer párrafo, puede ser pronunciada por sujetos con grave compromiso   de su salud mental, de tal magnitud, que les impide conservar su sentido   crítico y no se dan cuenta de lo que les está ocurriendo.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Pero lo curioso es que este   tipo de enfermo dice que no tiene nada porque para él sus alteraciones, por   muy anormales que parezcan, son expresión de sus realidades. Y aunque piense   que lo quieren envenenar, que lo persiguen, que existe un complot para   matarlo, que lo están dirigiendo por control remoto y que le controlan sus   afectos, sus pensamientos y su conducta por telepatía, todo esto no se debe a   enfermedad mental alguna. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Simplemente   lo quieren matar, lo persiguen y lo están controlando.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Los familiares tienen la   costumbre de “seguirle la corriente”, lo cual es un error pues lo sumerge más   aún en su mundo caótico. Si bien no es juicioso tratar de corregir lo absurdo   de sus pensamientos mediante el razonamiento lógico, el expresar desacuerdo   con lo que él manifiesta en forma firme pero respetuosa, es la conducta   adecuada para estos casos.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">También hemos escuchado esto   en individuos que a pesar de no sentirse emocionalmente bien, consideran que   al decir sus malestares a otros, están dando muestras de poca masculinidad, de   imperfección, de vulnerabilidad. Otras veces, se trata de sujetos a los que el   miedo al psiquiatra, o su rechazo a este tipo de profesionales, les inhibe la   capacidad de expresar sus síntomas.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si en alguna oportunidad usted   lo oye de alguno de sus familiares, amigos o vecinos, tenga en cuenta estas   posibilidades y de seguro podrá brindarles una ayuda oportuna.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">DOCTOR,   EL PROBLEMA ES QUE YO NO SÉ DECIR QUE   NO</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Acostumbran a decir esto personas que acuden a   la consulta con manifestaciones de neurastenia, es decir, cansancio físico y   mental, dificultades para concentrarse, lo cual les acarrea trastornos de la   memoria de diversos grados, cefalea suboccipital referida como un “peso en el   cerebro”, somnolencia diurna e insomnio nocturno, disminución de la   productividad del trabajo y desarreglos en la esfera sexual. Estos trastornos   que afectan diversas esferas de la vida del individuo son consecuencia en la   mayoría de las ocasiones de la manera en que enfrenta su vida.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">La persona que “no sabe decir   que no” es un sujeto con magníficos atributos personales: puntual,   disciplinado, cumplidor, confiable, obediente, permeable a la crítica y a la   presión del grupo, etc. Además, también goza del respeto y la consideración de   los compañeros de trabajo, de familiares y amigos. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Entre sus características se   encuentra la incapacidad para evitar que sobre sí mismo se multipliquen las   responsabilidades y obligaciones. Y no sabe evitar nuevas tareas impuestas, a   pesar de tener muchas más que el resto de sus compañeros. Así, es jefe del   colectivo de estudio o de trabajo, además de monitor de varias asignaturas o   dirigente sindical; con cargos en alguna organización de vecinos, política,   fraternal o religiosa; con una familia a la que atiende de forma esmerada. En   otras palabras: “el hombre orquesta”.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Pero, como su vida se diluye   entre incontables obligaciones, cada una de las cuales le demanda determinada   cantidad de energía física y mental y la mayor parte de su tiempo, él, que no   sabe decir que no, comienza a agotarse y a pensar que tiene alguna enfermedad   física, generalmente anemia o hepatitis, causante de su decaimiento y la   somnolencia durante el día, hasta que, después de un chequeo de rutina en el   cual los exámenes habituales arrojan resultados negativos, es enviado a la   consulta de psiquiatría.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Y uno de los primeros consejos   a este tipo de personas es el deber de aprender a decir No, como mecanismo   defensivo para evitar el exceso de responsabilidades y tareas. Este recurso le   permitirá hacer un uso más racional de sus potencialidades, conservar su   capacidad laboral, conocer sus limitaciones por las experiencias pasadas, etc.   Y lo más importante, evitar las manifestaciones neurasténicas.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Decir No le dejará brindar una   oportunidad a otro individuo para desarrollar sus capacidades, demostrar sus   habilidades y contribuir al buen funcionamiento del colectivo de estudios o de   trabajo.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Decir No le protegerá contra   quienes no desean tener responsabilidad alguna ni tampoco desean asumir una   actitud de compañerismo hacia aquel que está atiborrado de   obligaciones.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Hay situaciones en las que no   se puede decir No; otras en las que no se debe decir No; algunas en las que no   es prudente o no conviene decir No. Pero hay un gran número de oportunidades   en las que sí podrá decir claramente No y esa negativa no le ocasionará   problema alguno.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Por último, usted ha dicho   casi siempre Sí. Por una vez que diga No, el mundo no se detendrá. Y mañana,   el sol volverá a brillar para todos.</font></font></p>
<p class="western" style="margin-bottom:0;">
<p style="margin-bottom:0;" align="center">   <font color="#993300"><font face="Verdana, sans-serif"><font size="5">Expresiones   Engañosas (II) </font></font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
</font></font><strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">YO   NO TENGO   SUERTE</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Muchas personas con dificultades en sus vidas,   con frecuencia dicen algo semejante. Es una declaración negativa pues quien lo   dice se priva de algo positivo. Sería como si dijera: “Yo no tengo   inteligencia”, “yo no tengo valor”, “yo no tengo bondad, honor, etc.”. Es   además pesimista, pues no tener suerte es sinónimo de ser un fracasado. Es,   pues, un pensamiento negativo. Por tanto, usted no tiene suerte no porque no   la tenga, sino porque piensa que no la tiene.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Detrás de esta expresión se   esconde también una forma “mágica” de pensar. Si las cosas salen bien es por   la buena suerte y si salen mal es por la mala suerte que tenemos. Todo depende   de ella. Niega la posibilidad a la persona de influir en su futuro, en que las   cosas le salgan bien, regular o mal, lo deja todo a la suerte. Quienes piensan   así no ven la participación que tienen en que su vida cambie.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">¿Por qué no se tiene suerte?   Porque se hacen muchas cosas impropias: si no le fue bien en el matrimonio,   puede haber elegido la pareja inadecuada, no la conoció suficiente antes de   formalizar la relación, no modificó determinados rasgos de su carácter que   entorpecen la convivencia en pareja, etc. Entonces se divorcia y encuentra   (para usted) el hombre ideal o la mujer de sus sueños, pero con el   inconveniente de tener compromiso. Ahora se lamenta de su mala suerte y decide   rehacer su vida con alguien que lo necesite y comienza otra relación con una   persona a la cual usted le lleva veinte años y que efectivamente le necesita,   pero&#8230; por un tiempo.<br />
Y así, irá de fracaso en fracaso, echándole la culpa de su falta de previsión   a la mala suerte. Por favor, no culpe a la suerte de su incorrecta manera de   actuar. ¡Su mala suerte es usted!</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
</font></font><strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">YO   SÉ QUE VOY A TENER PROBLEMAS. YO SÉ QUE ESO NO VA A   FUNCIONAR</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Hay personas que suponen ser capaces de   pronosticar las cosas que les van a suceder y de la forma en que éstas   ocurrirán. Y al final, efectivamente, ellas tuvieron los problemas anunciados   y las cosas funcionaron como habían pensado.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Al analizar con detenimiento   tal manifestación, nos damos cuenta de que el pronóstico no se debe a   facultades extraordinarias de clarividencia, o a una bola de cristal por la   cual pudieran ver hacia el futuro, sino porque se propusieron tener los   problemas o que las cosas no funcionaran. Quizás esto le parezca descabellado   pero no lo es. A veces las personas se predisponen, piensan que algo les va a   suceder y comienzan a comportarse de una manera que les lleva de la mano a que   les ocurra lo anunciado. Igual sucede, aunque con saldos favorables, cuando   nos preparamos de modo positivo para enfrentar una situación dada. Por tanto,   esa disposición previa asumida puede influir muchísimo en los resultados   obtenidos. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si usted piensa que va a   fracasar ante una evaluación de competencia, comienza a devaluar sus   potencialidades, su estado anímico se modifica negativamente, su atención   fluctuará del aquí-ahora hasta el futuro momento del fracaso y por tanto no   tendrá posibilidades de lograr una buena preparación, pues su rendimiento se   ha afectado por esa disposición anímica derrotista. Llegado el momento, usted   fracasará tal y como lo había pensado.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Por el contrario, si piensa   que va a salir bien en un examen, eso lo condicionará anímicamente para que se   sienta confiado, seguro de sí, dispuesto a estudiar con responsabilidad las   horas necesarias, se planificará autoevaluaciones, confrontará con otros   compañeros, aclarará las dudas y tomará cuantas medidas puedan garantizar el   resultado exitoso que se ha propuesto.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">A esto se llama hoy tener   “pensamientos positivos” y se ha comprobado que éstos no sólo mejoran el ánimo   sino también la salud física. La repercusión de los acontecimientos vitales   estresantes sobre la función inmunitaria es uno de los campos investigativos   más apasionantes en la actualidad y se sabe que las situaciones negativas se   asocian a una depresión del sistema inmunológico con disminución de la   resistencia a las enfermedades.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Le invito entonces a eliminar   esa predisposición negativa y sustituirla por una disposición positiva para   obtener resultados favorables en lo que se proponga.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">ES   QUE YO SOY   ASÍ</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Con ese decir “es que yo soy así” se cierran las   posibilidades al diálogo, la confrontación, el análisis. Efectivamente, si es   así significa que los demás tienen que aceptar sus consecuencias: si usted se   disgusta y comienza a destruir lo que está a su alcance, debe soportarse por   el mero hecho de usted ser así; si ingiere bebidas alcohólicas y se comporta   de una forma grosera, debemos soportarlo porque usted es así; y si por ello se   ausentó del trabajo, sus compañeros, sus jefes, tienen el deber de soportarlo,   tolerarlo, justificarlo porque usted es así. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Que usted sea de esa manera es   un problema enteramente suyo, pero quienes le rodean no tienen que pagar las   consecuencias de su mal proceder. Si por eso justifica sus actos, en ningún   momento será una excusa válida para los demás.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Decir así es un mecanismo   defensivo muy conformista, pasivo-agresivo, justificativo de lo mal hecho, de   resistencia al cambio, egoísta, etcétera. Contrarrestarlo no es una tarea   fácil, pues en cada interpretación, análisis o confrontación la persona puede   defenderse mediante dicha afirmación.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">A veces puede traer algún   cambio de actitudes preguntar a estas personas qué ventajas les ha traído en   su vida personal, familiar, laboral y social esa manera de ser y qué   desventajas les ha traído en esas mismas esferas de la vida dicho   comportamiento. Si tienen un mínimo de autocrítica es posible que ese análisis   biográfico pueda llevarles a algún cambio.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si usted es de los que utiliza   esta manifestación, por favor suprímala por todos los inconvenientes que puede   traerle en su vida y le propongo trazarse la meta de no seguir siendo de esa   manera para lo cual puede ser de utilidad preguntarse ¿Qué debo hacer para no   ser así?</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
</font></font><strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">¿POR   QUÉ YO SOY ASÍ, DOCTOR?   EXPLÍQUEME</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Las personas están muy interesadas en saber el   porqué de las cosas lo cual es muy lógico y necesario, pues sin esa sana   curiosidad es imposible el desarrollo de la ciencia y la técnica y de la   propia humanidad. Pero a veces este interés es un mecanismo defensivo empleado   por algunos seres humanos para posponer su necesario cambio.<br />
Suponga que usted es así porque sus padres se divorciaron cuando era un niño.   O porque sus padres peleaban. O porque su padre ingería bebidas alcohólicas y   maltrataba a su madre. En definitiva, usted puede ser como es por cualquiera   de las razones frecuentes en las personas que sufren.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Ahora, ¿qué otro valor, que no   sea histórico o biográfico, tiene esa información? ¿Podemos volver atrás el   tiempo y evitar el divorcio, que el padre no ingiriera bebidas alcohólicas y   no maltratara a la madre o que no se pelearan? Eso no tiene solución porque el   tiempo es unidireccional, va del pasado pasando por el presente hacia el   futuro. Incluso, sin recurrir a un hecho significativo la supuesta explicación   recuerda aquello de “¿quién fue primero, el huevo o la gallina?”</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Esa pregunta ¿por qué yo soy   así?, lejos de reflejar un genuino interés en encontrar las causas para   modificar la forma de ser, si ello fuera posible, refleja una pasiva   curiosidad, es para evitar preguntarse: “¿Doctor, qué debo hacer para dejar de   ser así?”, que sí sugiere una actitud participativa, una invitación a la   acción.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Aunque estoy de acuerdo con   que cualquier persona haga esta u otra interrogación que estime conveniente,   sugiero no olvidar la que le he propuesto, pues le dará la posibilidad de   escuchar aquellas cuestiones que pueden facilitar su crecimiento emocional,   trazar un plan de acción para cambiar y otras opciones para dejar de ser de la   manera que usted no desea. Y es de extrema importancia saber utilizar la   información obtenida de ella. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">¿Por qué yo soy así?, como ya   dije, no le servirá para volver al pasado, pero sí para evitar cometer los   mismos errores que sus padres cometieron en su crianza. Si sus padres le   maltrataron, no maltrate usted a sus hijos. Si sus padres se divorciaron,   trate de ser estable en su relación matrimonial, si su padre era alcohólico y   vejaba a su madre, trate de ingerir bebidas alcohólicas con responsabilidad,   evite embriagarse y respete siempre a su pareja.<br />
Sólo de esa manera es útil esta información pues hace realidad la sentencia   del filósofo español: “Los que no conocen su pasado están condenados a   repetirlo”.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
</font></font><strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">NO   SOPORTO ESTAR   SOLO</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Así se escucha decir a personas que al parecer   tienen una necesidad excesiva de estar acompañadas. Digo al parecer porque eso   no es lo más relevante en ellas. Su problema no consiste en sus deseos de   estar en compañía de otros sino en su incapacidad para permanecer con ellas   mismas. Literalmente hablando, estas personas no se soportan a sí mismas   porque no han aprendido a disfrutarse. Y es por eso que no toleran estar   solas.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Cuando uno ha aprendido a   estar solo, disfruta de esos momentos de soledad. Siempre tiene algo útil que   hacer, algo o alguien en quien pensar, alguna forma creativa de emplear el   tiempo cuando la única compañía es uno mismo. Hay quienes, aun junto a sus   seres queridos, necesitan, en determinados momentos, estar solos, aunque sea   por breves períodos de tiempo. Y lo logran sin que por ello se afecte la   comunicación ni el clima emocional de la familia.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">¿Cuántas cosas puede hacer una   persona cuando está a solas? Muchas. Por ejemplo, puede decorar la casa de   manera diferente, preparar una comida especial, leer un buen libro, hacer   ejercicios físicos, de relajación, oír música, cuidar del jardín, sembrar   alguna nueva planta, arreglar y ordenar el armario, sus gavetas, hacer una   limpieza general, descansar, meditar, dormir.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Sin embargo, quienes no se   soportan cuando están a solas no tienen una rutina cotidiana establecida,   hacen las cosas sin deseos, desmotivados, como si fuera un castigo, sin   creatividad alguna. Están aburridos, a pesar de que quizás haya muchas cosas   por hacer o, por el contrario, las hacen con tal rapidez que en breve tiempo   han terminado y vuelven a quedar ociosos, supuestamente, y esa inactividad   artificial les genera malestar, ansiedad, tedio, estados anímicos   desfavorables los cuales conspiran contra su bienestar. En otras palabras, no   saben planificar qué hacer cuando están a solas para no sentir   soledad.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">El ser humano está necesitado   de compañía. Es una condición humana. Así como también lo es su   individualidad, su privacidad. Por tanto, las relaciones con otras personas   son imprescindibles y la soledad también para lograr una personalidad   armónica.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
</font></font><strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">ESO   NO ES NORMAL. ESO ES   NORMAL</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Estas expresiones seguramente las ha escuchado,   por separado, desde luego. Sin embargo, las he unificado con toda intención   para llevar a su mente que lo anormal y lo normal son valoraciones relativas,   es decir, lo normal en una situación dada, puede constituirse en una   anormalidad en otra. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Reírse es algo normal y por   demás muy saludable sobre todo en una fiesta o en un grupo de amigos que   cuentan chistes; pero lo mismo, en un velorio, delante de los familiares de un   moribundo, además de ser una grosera falta de respeto y de sensibilidad   humana, es una conducta muy anormal. Aquí lo anormal no es el hecho de reírse,   sino el contexto en el cual se ríe.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Pongamos otro ejemplo: usted   tiene un demente en su hogar, que puede ser un tío, su padre, su madre o un   hermano. Desde que el proceso demencial se hizo evidente su vida cambió de   forma radical. Ya no puede salir a distraerse como antes, ya no puede dormir   profundamente, tiene que estar pendiente de lo que él o ella está haciendo, lo   que se lleva a la boca, lo que toca, tiene que bañarlo como si fuera un niño   pequeño, etc. El demente, por su propio proceso, hará sus necesidades   fisiológicas sin aviso previo, en la cama, en el sillón donde permanezca   sentado, en sus propios pantalones o faldas. Y tendrá que asearlo, que   soportar insultos, gritos, agresiones&#8230; y es en esos momentos en los que   usted puede desear la muerte a su ser querido, por toda la rabia acumulada   debida al vuelco que su vida ha sufrido. Ese tipo de pensamiento, como es   lógico, le hace sentir muy culpable, pues le está deseando la muerte a su tío,   su padre, su madre, su hermano.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Debe saber que esos   pensamientos son&#8230; normales. Le repito. Esos pensamientos de muerte hacia   estos seres queridos son normales, porque ni los ha dejado de amar, ni   realmente les desea la muerte, ni tiene impulsos criminales ni nada por el   estilo. Ocurre que no es una enfermera entrenada en el manejo de pacientes   portadores de demencia, la cual, además de cursar estudios, sólo permanece una   parte del tiempo con el enfermo y después es relevada por otra y ésta por   aquélla. En otras oportunidades, estos enfermos son llevados a instituciones   especializadas donde son atendidos por un personal ejercitado en estos   menesteres.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Usted está agotándose   mentalmente, por el cansancio físico y la depresión por ver a su ser querido   en ese estado y es en el contexto de esa situación agobiante que surge ese   aparente pensamiento anormal. Si deseara todos los minutos de todas las horas   de todos los días la muerte a su familiar entonces fuera una anormalidad, y   ésta no estaría dada por la idea en sí, sino por la elevada frecuencia con que   la piensa.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Otras veces las anormalidades   son permitidas y pasan como algo normal para muchas personas. Fumar daña la   salud y es una conducta anormal que denota una habituación al tabaco, conocida   por tabaquismo. Pero, mucha gente lo hace y lo considera como algo “normal”.   Ser homosexual es algo normal y sin embargo criterios machistas y sexistas lo   consideran una desviación de la normalidad, una aberración, una   degeneración.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Como se puede evidenciar “eso   no es normal”, “eso es normal” es un par dialéctico que no debe ser   separado.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
</font></font><strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">DOCTOR,   YO NO TENGO PROBLEMAS DESDE QUE ESTOY TOMANDO LA PASTILLITA DE LA   ALEGRÍA</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Dicen esto muchas personas que se   autoadministran trifluoperazina de un miligramo, la persiguen, literalmente   hablando, en cuantas farmacias se les ocurre visitar; cuando no logran   conseguirla, compran la trifluoperazina de cinco miligramos, la dividen en   cuatro partes y se empiezan a tomar un cuarto de esa tableta varias veces al   día.<br />
No existe ninguna pastilla de la alegría. La alegría es un estado anímico que   expresa satisfacción, bienestar, complacencia y es el resultado de una   complejísima interacción de diversos factores personales, psicológicos,   situacionales, metabólicos, biológicos, etc. Este complejo proceso no puede   ser motivado por una tableta, a la que atribuyen esta propiedad por tener   discreto efecto euforizante, es decir, una sensación de bienestar o mejor   dicho, de falso bienestar, o falsa alegría, que es, por definición   psicopatológica, el concepto de euforia. El eufórico no está alegre. La   euforia es la alegría sin motivo, no es contagiosa, el observador no encuentra   motivos para ese estado, parece artificial, como si fuera fingida. Este tipo   de medicamentos puede ocasionar esa falsa sensación de alegría, de bienestar.   Pero, este efecto pasajero puede traer otros males. Paso a   enunciarlos.</font></font></p>
<p style="margin-left:0.5in;margin-right:0.5in;margin-bottom:0;">   <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">El primer mal que este   tratamiento le puede originar es poner su alegría en función de una tableta,   en función de algo externo a usted.</font></font></p>
<p style="margin-left:0.5in;margin-right:0.5in;margin-bottom:0;">   <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">El segundo problema es   desarrollar una dependencia psicológica de ella, la cual vendrá a constituirse   en una especie de muleta sin la que no sabrá caminar por la   vida.</font></font></p>
<p style="margin-left:0.5in;margin-right:0.5in;margin-bottom:0;">   <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">El tercer problema le vendrá   poco a poco, en la medida en que lleve más tiempo ingiriendo el medicamento   sin necesidad real, o con ella pero no indicado por un facultativo encargado   de ajustar las dosis y determinar el tiempo durante el cual lo requerirá.   </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Estos   efectos a largo plazo se deben a que la trifluoperazina está incluida entre   los psicofármacos calificados como neurolépticos, los cuales pueden producir   determinados efectos secundarios, y los más relevantes son los llamados   síndromes extrapiramidales, con las siguientes manifestaciones   clínicas:</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><u>Distonías agudas:</u> Estas   alteraciones se observan con mucha frecuencia en los jóvenes y consisten en   incremento del tono muscular (hipertonía), contracciones dolorosas de los   músculos, calambres, dificultades para tragar, falta de aire si se comprometen   los músculos de la respiración, protrusión de la lengua, tortícolis y crisis   oculógiras, es decir, movimientos giratorios involuntarios de los ojos, como   si se les fueran hacia arriba y hacia atrás. Pueden presentarse con sólo   ingerir una tableta del fármaco.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><u>Parkinsonismo:</u> El   consumidor comienza a presentar rigidez en el cuerpo, inexpresividad en el   rostro, temblor, disminución de la flexibilidad de los brazos al caminar,   tendencia a asumir una postura encorvada y salivación profusa, que sale por   las comisuras labiales. Generalmente aparece durante el primer   mes.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><u>Acatisia:</u> Este síntoma   consiste en una inquietud insoportable en los miembros inferiores, conocido   como el “síndrome de los pies inquietos”, pues el sujeto tiene que estar en   constante movimiento, lo cual le impide permanecer sentado o   acostado.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><u>Discinesia tardía:</u>   Aparece en el 5 % de las personas que están expuestas a los neurolépticos cada   año y en los individuos que llevan diez años consumiendo estas moléculas   (tabletas), la incidencia puede llegar hasta el 50 %. Este cuadro clínico es   muy incapacitante por tratarse de movimientos coreicos, atetoides, mioclónicos   de carácter anormal que afectan diversos territorios como la cara, la boca,   las extremidades. La persona con una discinesia tardía mantiene movimientos   masticatorios que recuerdan los que se realizan cuando se tiene un bombón en   la boca, saca la lengua rítmicamente o puede proyectarla contra las mejillas.   Este cuadro se recupera con dificultad.<br />
Al conocer estas complicaciones, que no son todas ni mucho menos, podrá   evaluar con mayor rigor científico si “la pastillita de la alegría” es tan   inofensiva como creía.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">MI   TÍA ME REGALÓ UNAS AMITRIPTILINAS Y ES LO QUE ESTOY   TOMANDO</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Es seguro que usted ha escuchado esta   declaración, por lo general, a personas aquejadas de síntomas psiquiátricos   menores, pero con una necesidad exagerada de automedicarse con lo primero que   se les ofrece. Y esta conducta es en extremo peligrosa. Veamos por   qué.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">La automedicación es una   actitud negativa hacia las enfermedades, que consiste precisamente en la   autoadministración de tratamientos farmacológicos, sin tener conocimientos   para ello y sin haber sido orientados por facultativo alguno.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">En el caso de los   psicofármacos, la autoadministración es muy frecuente, como si estos   medicamentos no tuvieran tantos inconvenientes como los utilizados en otras   especialidades médicas. A muy pocas personas se les ocurriría ponerse una   penicilina rapilenta dos veces al día durante varios meses, o tomar una   tableta de cloranfenicol cada seis horas por un año. Y esto no sucede muy a   menudo porque consideran que los antibióticos mal utilizados pueden perjudicar   la salud. Y el error consiste en no pensar lo mismo de los   psicofármacos.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Para que se tenga una idea,   los antidepresivos tricíclicos, entre los que se encuentran la imipramina y la   amitriptilina, no deben ser administrados a personas alérgicas a ellos, a los   que padecen de glaucoma agudo de ángulo estrecho, a los que presentan infarto   agudo del miocardio o tienen aumento de volumen de la próstata, así como   tampoco a los individuos con trastornos del ritmo cardíaco, las llamadas   arritmias. Pero hay más, estos medicamentos tienen una serie de efectos   colaterales, como son convulsiones, hipertensión, episodios psicóticos o lo   que es igual, locura, pesadillas, temblores, incoordinación motora y   tics.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Por si fuera poco, ellos,   cuando se suprimen por una u otra causa, pueden ocasionar el llamado Síndrome   de Discontinuación, consistente en cinco agrupaciones de síntomas: distrés   somático general, alteraciones del sueño, acatisia o parkinsonismo, activación   conductual y arritmias cardíacas. Esto se traduce en lo siguiente: el sujeto   experimenta desvanecimientos, vértigos, trastornos del equilibrio y la marcha,   pesadillas, inquietud en las piernas que no le permiten estar tranquilo en un   solo lugar, rigidez facial con incremento de la salivación, marcha a pequeños   pasos; sensación de quemazón, de shock eléctrico, de aleteo cardiovascular;   ansiedad, agitación, crisis de llanto, irritabilidad, palpitaciones y   taquicardia. Este Síndrome de Discontinuación también se puede acompañar de   fatiga, tos, coriza, escalofríos y manifestaciones de un estado   gripal.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Como ve, no son pocos los   inconvenientes que traen estos fármacos que algunas personas utilizan para   situaciones en las que no son médicamente indicados, como aumentar de peso,   evitar los dolores de dientes, contrarrestar el insomnio, calmar el   nerviosismo, etcétera.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Mi consejo es que no se   automedique. Usted puede convertirse en el mejor amigo de su salud o también,   si no actúa de una manera responsable, en su propio verdugo.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">ESO   NO ESTÁ EN MÍ; YO NO QUISIERA SER ASÍ; ANTES YO NO ERA ASÍ Y ¿USTED CREE QUE   YO QUIERO ESTAR   ASÍ?</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Muy a propósito he unificado estas expresiones   pues todas son dichas, una detrás de otra y en ese orden por numerosas   personas a las que he tratado y todas constituyen, por separado y en su   conjunto, mecanismos defensivos de quienes las pronuncian. Pasemos a su   análisis.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           “<font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Eso no está en mí” es   utilizada cuando se quiere justificar algo que se ha hecho o se ha dejado de   hacer y en lo cual el sujeto no quiere verse involucrado, responsabilizado. Si   eso no está en él muy poco puede hacer por evitar lo ocurrido. Entonces es   cuando se impone la pregunta: ¿En quién está si no es en usted?, con la   finalidad de hacer consciente al individuo que efectivamente él es el   responsable de lo sucedido. Acto seguido, pronuncia la siguiente para   justificar lo hecho (de nuevo) y también por no darse cuenta de ser él el   máximo protagonista: “Yo no quisiera ser así”, a pesar de que hace todo lo   posible por ser de esa manera que no desea. Se impone la siguiente pregunta:   ¿Quién le obliga a usted a ser así? Es evidente, nadie le obliga. Es así   porque lo desea. Si yo no deseo ser impaciente, me llamo a la calma, intento   mejorar mi capacidad de espera, trato de caminar y hablar   despacio.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Cuando la persona   irremediablemente llega a la conclusión de que sí está en él y hace cosas para   estar así, surge la tercera justificación, como las anteriores y que lleva a   la inercia: “Antes yo no era así”. Es el rejuego para no darse cuenta de quién   es en estos momentos, en el aquí-ahora; con ella el sujeto se refugia en el   pasado para no enfrentar el presente de cara al futuro, trata de vivir de las   glorias pasadas, en fin, tiene el llamado “Síndrome de Yo soy aquel” (yo era   el que&#8230;, yo fui quien&#8230;); es como esconderse en una cueva para no   enfrentarse consigo mismo.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si se le hace consciente de lo   que está tratando de hacer, surge, como un dardo dirigido en su contra, la   siguiente expresión, más justificativa que las anteriores: “¿Usted cree que yo   quisiera estar así?” Mediante esta agresividad hacia el terapeuta la persona   intenta poner fin al análisis de las actitudes, pues se supone que ninguna   persona desee sentirse mal. Eso es parcialmente cierto. Se supone. Y la   suposición, entre otros significados, es la opinión que no está fundada en   pruebas positivas. Pongamos un ejemplo, un paciente dice: “Todas las mañanas   me levanto con tos y falta de aire. Me tomo una taza de café y me fumo el   primer cigarro de los treinta diarios que consumo. He padecido de   bronconeumonías a repetición a pesar de los consejos médicos de dejar ese mal   hábito”. Aquí se puede preguntar: ¿Realmente desea no tener falta de aire y   bronconeumonías a repetición? Si deseara no padecerlos dejaría de fumar de   inmediato. (El ejemplo, a título personal, fue cierto. Desde hace más de tres   años no fumo.) Por tanto, antes yo deseaba, consciente o no, ser así, padecer   bronconeumonías, tener falta de aire y tos y en definitiva, suicidarme palmo a   palmo, cigarro a cigarro.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Evite decir estas cosas y   evite que sean dichas por sus seres queridos.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Eso sí está en usted, usted   desea ser así, usted ahora es así y usted desea estar como está.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">YO   ESTOY ASÍ POR LA CRIANZA QUE ME   DIERON</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Una justificación muy socorrida por quienes,   siendo adultos, pretenden responsabilizar a otros de su manera de comportarse,   en este caso, a los padres.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si bien es cierto que una   niñez caótica puede influir en la formación del sujeto, no sólo es la familia   la que contribuye a la conformación de la personalidad sino también el medio   escolar, laboral y social. Pero de manera fundamental es el propio sujeto   quien, consciente y deliberadamente puede contribuir a que su propia formación   sea buena, regular o mala. Todos hemos estado rodeados de cosas que no nos   pertenecen. La mayoría de las personas respeta la propiedad de otros, pero   existe una minoría que se apropia de lo ajeno porque lo desea y no inhibe   tales deseos.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Muchas adolescentes y jóvenes   en cualquier parte del mundo tienen carencias materiales de todo tipo y   lógicos deseos de poseer ropas, zapatos, cosméticos, perfumes, etc. La mayor   parte de ellas trata de trabajar decorosamente para ir obteniendo poco a poco   y muchas veces no en la medida de sus deseos, esas cosas materiales a las que   hago referencia. Otras, por el contrario, se prostituyen para lograr esos   mismos objetivos.<br />
Como se evidencia, los seres humanos pueden tener igualdad de oportunidades   para hacer las cosas bien hechas y para hacerlas mal. ¿Por qué un grupo de   personas se inclina por esta última opción y después pretende culpar a otros   de lo que ellos como adultos hacen?</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Se puede tener una niñez muy   infeliz con carencias de todo tipo y eso influir de manera negativa en la   forma de ser. Pero, ¿eso es un fatalismo que debe arrastrar toda la vida?   Pienso que no. La verdadera enfermedad mental grave que invalida al ser humano   que la padece en sus proyecciones vitales, hasta hoy, no se considera causada   por determinado tipo de crianza. Si usted tiene una predisposición a padecer   una enfermedad mental grave, puede padecerla aunque se haya criado en un hogar   armónico. Si usted no tiene esa predisposición, saldrá relativamente ileso   tras haber pasado una infancia en un clima emocional familiar   inadecuado.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Nadie le deseó una niñez   infeliz ni le eligieron sus padres. Nadie tiene la culpa de esa niñez, usted   tampoco. Y ya eso no tiene solución pues no lo podemos volver a criar como   hubiera querido.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Lo importante es el presente y   el futuro y lo que esté haciendo ahora que es un adulto por vivir de forma   creativa.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="center">
<p style="margin-bottom:0;" align="center">   <font color="#993300"><font face="Verdana, sans-serif"><font size="5">Expresiones   Engañosas (III) </font></font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">YO NO   ME PUEDO DISGUSTAR. YO NO ME PUEDO   MOLESTAR</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
No hay expresión más absurda e irreal que   ésta.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Comenzaría por preguntar:   ¿Quién es esa persona para no disgustarse ni molestarse, si la inmensa mayoría   de los seres humanos en alguna ocasión tenemos que pasar por esa   experiencia?</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Cuando alguien pronuncia esto,   además de engañarse a sí mismo, intenta manipular a los demás a su favor,   haciéndoles creer algo que es imposible de lograr, pues si lo fuera, de seguro   todos lo intentarían. Si llega a conseguirlo, la familia funcionará de modo   anormal a partir de ese momento y el sujeto se convertirá en el foco de   atención, no precisamente por ser el más ecuánime, sino por ser el más frágil,   el más vulnerable.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si usted no se puede disgustar   o molestar, eso significa que no podrá recibir noticias desagradables, no   podrán contradecirle sus opiniones por muy descabelladas que fueran, no se le   podrá llamar la atención por algo inadecuado que haya hecho, los demás tendrán   que hacer las cosas que a usted le gustan, como a usted le gustan y en el   momento que usted precise, las opiniones y criterios de los demás serán las   que usted desea escuchar y no otras, en fin, que todos a su alrededor harán en   cada momento lo que a usted no le disguste ni le moleste. Todo lo anterior,   ¿no es impensable?, ¿no es una locura? ¿En qué lugar del planeta usted va a   vivir donde nunca se disguste ni moleste? Quizás en una isla desierta, en la   cual tenga todas sus necesidades resueltas, y eso también es una locura   pensarlo.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Sería más provechoso y más   realista que aprendiera a tener disgustos y molestias, a reaccionar de una   manera adecuada a eventos vitales desagradables. De esta forma estaría más   preparado para vivir, sería una persona más normal y todo le pudiera ir mejor   a usted y su familia.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Para ello es necesario que   intente reaccionar frente a cada disgusto o problema de una manera diferente a   la última vez, más ecuánime, más dueño de sí, sin dejarse provocar ni dar   rienda suelta a la parte fea de su carácter, que es la que le hace pronunciar   la expresión de marras.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
</font></font><strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">LA   GENTE NO ME   ENTIENDE</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Así se manifiestan “los incomprendidos”. A este   tipo de personas nadie los entiende ni los comprende. Hablan sobre la   incomprensión de sus familiares, de sus compañeros de estudio o de trabajo, de   sus amistades, en fin, de cuantas personas se relacionan con ellos. En muchas   ocasiones en mis consultas me los he tropezado y me dicen: “Doctor, usted no   me entiende” y les he contestado “Eso es muy cierto. Yo no le entiendo y soy   psiquiatra y me pagan para entender a las personas. Esa es mi profesión y me   cuesta un enorme trabajo llegar a comprenderle del todo. ¿Se imagina qué   pudiera pasar con aquellas personas que no son psiquiatras como es el caso de   sus familiares, compañeros y amigos? ¿No será que para usted comprenderle y   entenderle es ponerse de acuerdo con usted, es pensar como usted aunque   estemos en desacuerdo y pensemos de manera diferente?”</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Estas personas   “incomprendidas” al parecer no se han preguntado: ¿No será que soy yo el que   no se deja comprender? Es muy difícil que ellas se hagan esta pregunta, pues   les resulta más fácil asumir el papel de incomprendidas que el de   incomprensibles. Ellas no desean darse cuenta de que si son incomprendidas por   los familiares, los compañeros de estudio o de trabajo, los amigos, el factor   común a todos son ellas mismas. Puede ocurrir que la familia sea poco   comprensiva, pero, ¿también son poco comprensivos los amigos y los compañeros   de trabajo? Demasiada casualidad. En la generalidad de las ocasiones se   autotitulan así porque sus criterios, opiniones, conductas, son impropias en   el contexto en que se manifiestan, no son todo lo realistas que debieran ser,   no guardan la coherencia que la situación requiere. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Pongamos por ejemplo que yo   diga que mi familia no me entiende porque no me dejan escribir estas   conferencias con la tranquilidad deseada. Esto pudiera parecer cierto y   constituir una lógica demanda. Pero yo no le he dicho todavía que mi compañera   trabaja al igual que yo y nuestro hijo apenas tiene cinco años y a este último   personaje le importan poco por no decir que no le importan en lo absoluto   estas conferencias ni otras. A él, como niño normal, le interesa por sobre   todas las cosas jugar. Y hay que jugar con él. Pero además, hay que cooperar   en las tareas hogareñas, compartir los quehaceres domésticos que, además de   aliviar la carga a la mujer, es una buena manera de demostrar afecto y   consideración a la pareja.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Por tanto, si yo quiero hacer   estas conferencias cuando mi hijo me demanda que juegue con él o mi esposa me   pide que compre el pan y la leche, soy yo quien no entiende las necesidades de   ninguno de los dos. Pero si yo juego con él, coopero con ella y decido   sentarme a escribir cuando el niño duerme y mi esposa estudie o descanse, los   habré comprendido y no tendré motivos para decir que no me   entienden.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">ME   DAN DESEOS DE   ACABAR</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Esta declaración es frecuente en consultas de   psiquiatría y de psicología; o en cualquier otro lugar, pero siempre dicha por   personas cuyo comportamiento, en ocasiones como esas, tiene manifestaciones   muy primitivas y es la agresividad mal canalizada uno de sus rasgos   prominentes. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Cuando se les pregunta con qué   desean acabar, ellas contestan: “con todo, con el que se me ponga delante”. Y   esto recuerda a ciertos animales, que por motivos baladíes arremeten contra   todo. Pensemos en las corridas de toros, cuando ellos salen del cepo a una   velocidad considerable, embisten a los picadores, a los caballos, y al torero   mostrarles el capote, un simple y sencillo pedazo de tela roja, con la   agresividad salvaje propia de esa raza de toros, acometen contra la tela que   se mueve y no precisamente contra quien la está moviendo, por suerte, claro   está.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Muy similar a este   comportamiento es el de las personas que tienen “deseos de acabar”. A veces de   los deseos pasan a la acción y maltratan a los hijos, les pegan con violencia   inusitada, otras veces la emprenden contra los objetos y rompen platos, vasos,   su propia ropa. En ocasiones, esa agresividad la toman contra la pareja y la   ofenden de palabras, la humillan y pueden llegar a la agresión física, desde   las lesiones sin peligro para la vida, hasta las que provocan la muerte en el   peor de los casos.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Una parte de ellas dirige la   agresividad contra sí y manifiestan cosas impensadas, en un momento y lugar   inadecuados, sobre personas significativas, o bien se autolesionan intentando   contra su propia vida.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">El mero hecho de desear acabar   no es en sí el problema mayor, sino que se convierte en tal cuando se quiere   acabar con algo o alguien que no debiéramos acabar.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si realmente tiene estos   deseos, yo le sugiero acabar con aquellas cosas que deben terminar de una vez   por todas: Usted puede acabar con la desconsideración, las malas costumbres,   la descortesía, la incomprensión, la deshonestidad, la discriminación, el   desconocimiento, la parcialidad, la chapucería, la ingratitud, el irrespeto,   la irresponsabilidad, la imprudencia, la deslealtad, la insuficiencia, el   desorden, la indisciplina, la desconfianza infundada, el descontento, la   infelicidad, la impaciencia, la irreflexión, el pesimismo, el descuido, la   enemistad, la intolerancia, la antipatía y también puede acabar con la queja   inútil que prostituye el carácter y no conduce a otro sitio que no sea la   desmoralización personal.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Fíjese, pues, cómo esa   expresión, habitualmente improductiva, dañina y que impide adaptarse, se puede   en la práctica ir transformando en productiva, adaptativa, creativa, en fin,   muy útil para contribuir a su crecimiento personal.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">SIEMPRE   ESTOY   APURADO</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
¿Cuántas veces usted habrá oído esto?   Seguramente muchas y quizás lo haya dicho en alguna oportunidad. Así es, hay   personas que siempre están apuradas, como si el tiempo no les fuera a alcanzar   para hacer lo que se proponen o como si todo lo que hicieran fuera una   obligación.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Se levantan temprano,   desayunan rápido, a veces de pie o caminando, salen rápido de sus casas para   sus respectivos trabajos, caminan rápido, terminan su labor y salen disparadas   para sus casas, se ponen a hacer los quehaceres rápidamente para terminarlos   rápido y así hacen todos los días hasta que comienzan a sentir, a darse cuenta   de que “siempre están apuradas”.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Estas personas en todo momento   tienen los dientes apretados, se quejan de dolores en las piernas, el cuello y   la espalda debido a la tensión muscular. También pueden tener dolores de   cabeza por la misma razón.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">¿Qué se pudiera hacer para   evitar estar siempre apurado? Lo primero es percatarse de que se está de   prisa, es decir, hacerlo consciente. Una vez ocurrido esto, todo será más   fácil.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Hay   determinadas situaciones en las que necesariamente hay urgencia. Por ejemplo,   en las mañanas para llegar puntual a la fábrica, oficina, escuela, en fin, al   lugar donde trabajamos o estudiamos, con lo que podemos evitar problemas   adicionales. Realizar bien las funciones laborales o estudiantiles, docentes o   asistenciales, de servicios o productivas, es otro paso imprescindible para   contrarrestar la sensación de apremio.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Una vez terminada la jornada   laboral sería prudente no retirarse de inmediato al hogar. Es recomendable   permanecer aunque sean cinco minutos sentado, tranquilo, relajado, con los   ojos cerrados en el propio puesto de trabajo, en el vestidor, en el salón de   espera, para tratar de “dejar ahí” parte de las tensiones laborales, o se   puede emplear ese tiempo en ejercicios de relajación y   respiratorios.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Al ir hacia el hogar no debe   hacerlo de prisa. Si el trayecto lo hace caminando, puede desviarse de la ruta   habitual, entrar a las tiendas aunque sólo vea lo que se está ofertando,   llegue a hacer una breve visita a casa de algún conocido, sólo para saber de   él o ella, o simplemente camine lo más despacio posible, disfrute de su propio   andar. Puede sentarse en algún parque a leer algún artículo del periódico   preferido. Todo lo descrito llevará quizás diez, veinte o treinta minutos más   de lo habitual, pero el beneficio del autocontrol los requiere.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si el trayecto lo hace en   ómnibus, una variante pudiera ser, si no es excesiva la distancia por   recorrer, abandonarlo una parada antes o después de la que le pertenece y   hacer lo descrito en párrafos precedentes. Si el trayecto lo realiza en un   automóvil privado, se deben evitar aquellas carreteras de mayor tráfico,   aunque eso implique unos minutos de demora hacia el destino.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Al llegar al hogar, tampoco es   recomendable entrar inmediatamente. Pueden utilizarse otros cinco o diez   minutos sentado en el umbral de su puerta, en los bancos de la entrada, en el   parque de enfrente. Al entrar a casa es una buena opción ponerse a hacer lo   más perentorio, lo más necesario. Y trate de tener un pensamiento económico   que ponga todo en función de usted y no al revés. Fregar la vajilla es   importante, pero si lo necesita, decansar es más importante aún. Mantener la   casa limpia es importante, pero dormir lo es más si tiene sueño. Lavar la ropa   es importante, pero comer lo es más si tiene mucho apetito. En fin, su casa y   lo que en ella usted tiene que hacer son importantes, pero usted es mucho más   importante que todas esas cosas juntas.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Al sentarse, no olvide tratar   de poner los glúteos, es decir, las nalgas, lo más cercanas al borde del   asiento, tirar las piernas hacia adelante, entreabrirlas ligeramente,   descolgar los brazos a ambos lados del cuerpo y dejar caer la cabeza sobre el   pecho o recostarla del asiento hasta lograr una posición lo más cómoda   posible. Otra variante de esta posición es apoyar los brazos semiflexionados   en los muslos como hacen los cocheros. Entonces, cierre los ojos y piense en   un cielo azul, una pradera verde, un mar azul claro en calma, lo cual   contribuirá a su relajación.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Por último, oblíguese a   esperar, a caminar despacio, a hablar despacio, leer despacio, en definitiva,   a andar despacio en este camino que se llama vida.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
</font></font><strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">EL   ESTÓMAGO ME SALTA Y NO ME DEJA   VIVIR</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Así dicen las personas que acuden a la consulta   con este síntoma de ansiedad, y para algunos el más molesto. Sin embargo, es   necesario informarle varios aspectos del funcionamiento del cuerpo humano que   le proporcionarán alivio cuando aparezca esta sensación.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Primero, es conveniente saber   que el estómago no salta, nunca ha saltado ni saltará. Los movimientos propios   de este órgano no se traducen de esta manera sino de otras, entre las que   sobresalen las contracciones sufridas cuando tenemos hambre, las cuales pueden   ser muy dolorosas.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">El llamado “salto del   estómago” no ocurre precisamente en él, sino por detrás del mismo y se trata   del latido imprescindible de la aorta abdominal, el vaso sanguíneo más grueso   del organismo encargado del transporte de la sangre proveniente del corazón   hacia el resto del cuerpo. Por tanto, ese salto, es la manifestación palpable   de que usted está vivo. Cuando ese latido deje de molestarle, de sentirse, de   producirse, es porque usted también ha dejado de molestarse, de sentir, de ser   productivo, en fin, habrá dejado de existir como ser viviente. Tendrá esa   impresión durante toda la vida, hasta que muera, pues es una condición   inherente a la vida. Sin salto de estómago no hay, nunca habrá   vida.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">La diferencia entre su salto   de estómago y el mío, es que usted centra su atención en él y yo no le presto   atención al mío, que usted lo ha hecho consciente y yo no me doy cuenta de su   existencia. En esto tiene mucho que ver la dirección de nuestra atención:   usted la tiene dirigida hacia su cuerpo, en vez de dirigirla hacia el medio   externo, el ambiente, fuera de sí. La atención debe ser utilizada en la   relación con el mundo y no en la autobservación enfermiza de nosotros mismos.   La atención es para saber por ejemplo si el cielo está gris o azul, si hace   sol o es de noche, si en el periódico se habla de determinado acontecimiento   interesante, si en el televisor se exhibirá un ciclo de un famoso director de   cine, si el hijo de la vecina terminó sus estudios, si hay un salidero en la   tubería del agua, si mi hija ya me supera en estatura, si mi pareja luce mejor   con esa ropa. En fin, la atención sirve para darnos cuenta de lo bello y lo   feo alrededor nuestro.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">La atención centrada hacia sí   mismo constituye un síntoma de diversas enfermedades psiquiátricas entre las   que se encuentran los trastornos depresivos y las hipocondrias y estados   afines. Esto quiere decir que si usted está muy preocupado por su cuerpo sería   prudente hacer una visita a este tipo de profesional. Pero también es posible   determinada enfermedad física que está dándole molestias y reclama su   atención. En este caso consulte a su médico de familia.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Ahora bien, saber dirigir la   atención hacia uno mismo, puede resultar un ejercicio muy estimulante cuando   la utilizamos para lograr un estado de relajación, de paz interna. Ello no es   difícil de alcanzar y en el presente texto encontrará algunas sugerencias de   cómo hacerlo.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
</font></font><strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">DOCTOR,   TENGO LAS DEFENSAS   BAJAS</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Para muchas personas esta es la forma de   transmitir a su médico algún problema sexual. También pueden decir que están   “impotentes”, que tienen problemas con “la naturaleza”, que están hechos “unos   niños chiquitos”, “que no son hombres”, etcétera.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">No pretendo dar una visión   científica del asunto, para lo cual otros profesionales están mucho mejor   preparados, pero sí algunas reflexiones como ayuda a estas personas con una   supuesta “impotencia”.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Todo hombre con dificultad en   su funcionamiento sexual habitual lo primero que debe hacer es ponerse el   calzoncillo cuando esto ocurra, pues “el horno no está para galleticas” según   el refrán. Ese funcionamiento desfavorable no es un signo de enfermedad sexual   por sí solo. Fue el aviso para saber que no era el momento adecuado para tener   relaciones sexuales. Y lamentablemente, la mayoría de los hombres no hacen   utilización de esa prenda interior en ese instante, sino que se empeñan en   “hacer el papel de hombre” (¿?), y tratan de “quedar bien” (¿?) con la pareja,   lo intentan en múltiples ocasiones y cada una de ellas se convierte en otro   fracaso, pues la preocupación bloquea el propio rendimiento.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si usted vuelve a presentar   dificultades con la erección al tener relaciones con su pareja, revise su   forma de vivir. El exceso de trabajo, las preocupaciones, la falta de   distracción, el consumo de cigarros y alcohol, las condiciones en que se   realiza el acto sexual, entre otros factores, pueden conspirar contra el buen   desenvolvimiento de ambos. Muchos cometen el gravísimo error de buscar otra   pareja para comprobar si con esa no fracasan. Los que actúan así no saben el   daño que se hacen y le hacen a la pareja habitual. Este tipo de hombre   demuestra un profundo desconocimiento sexual, probablemente el que lo lleva a   una disfunción, es decir, a una enfermedad del funcionamiento sexual, sin   descartar la posibilidad de una ETS (enfermedad de transmisión sexual como la   gonorrea, la sífilis o el SIDA).</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si falla en alguna otra   oportunidad, pregúntese: “¿Quién soy yo para no fracasar en la relación   sexual?”. Muchos hombres tienen complejo de computadoras, incapaces de cometer   errores en esto y esos son los más sorprendidos cuando sucede, pues olvidan   que dicha función corporal es como el apetito, el sueño u otra que no tienen   siempre el mismo comportamiento y ello no significa enfermedad. Usted no   ingiere todos los días las mismas cucharadas de alimento, ni duerme la misma   cantidad de minutos. A veces no tiene apetito y no se obliga a comer. A veces   no tiene sueño y no se obliga a dormir. Entonces, ¿por qué se obliga a tener   relaciones sexuales?<br />
Es importantísimo cuando se tiene esta dificultad, continuar haciendo su vida   normal porque muchos se detienen en el síntoma y ello empeora el pronóstico.   Le sugiero distracción: pasee con su pareja, emplee el tiempo libre en algo   útil, haga ejercicios, cultive alguna planta, críe un animal de compañía o   peces, coleccione sellos o monedas, lea poemas o novelas, según su   preferencia. Pero no se dedique las veinticuatro horas del día a pensar en su   pene, pues usted es más que eso.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si a pesar de todo continúan   los problemas funcionales, que le impiden llevar una vida emocionalmente   feliz, le sugiero dirigirse con su pareja a un psicólogo o un psiquiatra de su   área de salud, los que de seguro buscarán una solución.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Por último, instrúyase en lo   referente al sexo. En cualquiera de nuestras bibliotecas hay folletos y libros   al respecto, y pueden contribuir a que tenga una vida sexual más   plena.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
</font></font><strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">QUIERO   DORMIR Y NO   PUEDO</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Los trastornos del hábito de sueño son de los   motivos más frecuentes de consulta en la práctica médica. Todo el que ha   pasado una noche de insomnio no lo puede ocultar porque se le nota en el   rostro, en los ojos, en los bostezos, en la somnolencia, y en la disminución   del rendimiento productivo, por sólo mencionar ciertos signos. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">agamos   algunas reflexiones en torno al tema. </font></font></p>
<p style="margin-left:0.5in;margin-right:0.5in;margin-bottom:0;">   <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">1. Debe imaginar que el sueño   es como un pájaro, poco menos que imposible de atrapar con las manos pues sale   volando. Luego, si usted intenta tal cosa pierde su tiempo.<br />
2. A la cama se va cuando se tiene sueño y si no ha sentido esa sensación lo   mejor que puede hacer es no acostarse aún.<br />
3. Si luego de dormirse se despierta y le cuesta trabajo conciliar el sueño de   nuevo, lo aconsejable es salir de la cama para evitar el círculo vicioso que   se establece al querer dormir, no lograrlo, cambiar con frecuencia de posición   para acomodarse y poder conciliarlo, no conseguirlo, optar por otra posición   en apariencia más adecuada y así hasta el amanecer. Usted no ha analizado que   cuando uno desea permanecer despierto y el sueño lo invade: moverse y cambiar   de posición es lo mejor. Entonces, para dormir está haciendo justamente lo   contrario.<br />
4. Si no está durmiendo bien debe prescindir de todos aquellos factores   agravantes de su trastorno como son tomar café, té, bebidas alcohólicas, fumar   tabaco o cigarros, evitar actividades que requieren acción muscular excesiva o   moderada, y muy importante, eliminar las siestas o el permanecer acostado en   la cama durante el día aunque no duerma, pues le restará horas de sueño.<br />
5. Establezca una rutina antes de ir a dormir, trajines que le sirvan de   señales preparatorias para este acto.<br />
6. Evite por todos los medios la automedicación, pues las medicinas utilizadas   para facilitar el sueño pueden deteriorarlo y complicar más aún las cosas.   Tampoco es recomendable el consejo erróneo que dan algunos de tomarse uno o   dos tragos antes de dormir para conciliar el sueño, porque con esta receta al   pasar los años tendrá además del insomnio otro inconveniente mucho más grave:   el alcoholismo.<br />
7. No use la cama para resolver problemas ni realizar planificaciones de lo   que se debe hacer al siguiente día, porque esto también contribuirá a   mantenerlo despierto.<br />
8. No utilice las relaciones sexuales para autoprovocarse el sueño, pues   además de no ser éste el verdadero sentido de las mismas, puede llevarle a una   disfunción sexual.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Y si con las medidas   anteriores no logra dormir, le sugiero mantenerse despierto la mayor cantidad   de horas posible. Usted creerá que se trata de una broma, o un absurdo mandar   a mantenerse despierto a quien desea dormir. Se trata de un tipo de   orientación denominada paradójica, es decir, opuesta o contraria a la opinión   común y al sentir general de las personas, la cual es utilizada para modificar   determinados síntomas. Con dicha técnica se han obtenido buenos resultados no   sólo en los trastornos del sueño, sino en algunos trastornos   depresivos.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">           <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Le aseguro que con esta   técnica sólo le ocurrirá lo que usted desea: DORMIR.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">MI   ESPOSO ME MALTRATA, INCLUSO ME HA   PEGADO</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Esto, por desgracia, no lo escuchamos tan poco como   deseamos. La violencia doméstica existe en no pocos de nuestros hogares, sea   verbal o física y es la mujer en la mayoría de las ocasiones la que lleva la   peor parte.<br />
Detrás de estas palabras hay diversas cuestiones que merecen ser analizadas.   En primer lugar, una mujer que se respete difícilmente será objeto de maltrato   alguno en las relaciones conyugales ni en ninguna otra situación cotidiana.   Una mujer decidida a que se le respete, infunde, a mi juicio, más temor que   cualquier hombre. En segundo lugar, ¿quién la maltrata? Le maltrata el hombre   elegido con libertad y con el cual muchas veces continúa a pesar de ese   referido maltrato. En tercer lugar, esta persona se queja diciendo que   “incluso le ha pegado”. Amigo lector o amiga lectora, sepa usted que todo   hombre que le pega a una mujer una vez, lo seguirá haciendo después, si se le   tolera o perdona. Esto es una realidad. Y en la expresión analizada se deduce   no sólo el maltrato, sino la recurrencia a otra forma mucho más peligrosa,   degradante, inhumana y, más que todo, poco viril en su relación, la violencia   física. Sin embargo, en este caso, esa relación continuó de forma anormal, la   cual no sólo es dañina para los cónyuges, sino también para los   hijos.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si se   trata de hijas, se les está enseñando a soportar vejaciones, insultos, golpes,   y por el modelo de relación matrimonial, es posible que eviten el casamiento   porque el ejemplo recibido es infeliz.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si se   trata de hijos, se pueden convertir, como su padre, en abusadores habituales   de sus parejas, pues si el padre le pegaba a la madre y ella lo toleraba,   “¿por qué no pegarle a mi pareja, si no es mejor que mi madre y ella lo   permitía?” Y este razonamiento, además de convertirlos en sádicos, les   ocasionará una inestabilidad matrimonial, sin dudas, porque no todas las   mujeres soportan ni permiten que sus maridos las maltraten.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">          <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Luego, por el bien suyo, de su   matrimonio y de sus hijos, en fin, de la familia, evite por todos los medios,   pronunciar algo semejante en su vida.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">ÉL NO   ME   DEJA&#8230;</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Lamentablemente, tal manifestación aún se escucha en   nuestro medio, a pesar de todos los esfuerzos que se han venido realizando a   favor de la plena igualdad de la mujer.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">En   “Él no me deja&#8230;” los puntos suspensivos pueden ser sustituidos por disímiles   actividades, como por ejemplo: trabajar, pasear, cortar el cabello, poner   determinada pieza de vestir, maquillar de una forma específica, visitar   algunos lugares, hablar con ciertas personas, etcétera.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">          <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Quienes utilizan esta   expresión, deben entender que aunque se dice “Él no me&#8230;”, en realidad   debiera ser “Yo permito que él no me&#8230;”, pues conscientes y muy a gusto,   toleran, permiten, acceden, desean, ser tratadas con este tipo de imposiciones   que las limitan. Otras, las menos, permiten este tipo de limitaciones sin una   conciencia cabal de los perjuicios ocasionados en su desarrollo personal; pero   repito, la mayoría de ellas participa conscientemente de estas conductas   anómalas en su relación matrimonial: si el esposo no la deja trabajar es   porque a ella le hace sentir bien no tener obligaciones laborales, si el   esposo no la lleva a distraer es porque a ella le gusta quedarse en la casa y   asumir el papel de víctima o de mártir, si el esposo la maltrata verbal o   físicamente y no responde, tiene evidentes rasgos masoquistas en el carácter.   </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">          <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Quizás usted considere que   para ganar a veces hay que perder y si la esposa no cede, el matrimonio puede   entrar en conflicto y disolverse. Todos esos argumentos son buenas   justificaciones para asumir un papel pasivo en las relaciones   conyugales.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Si la   mujer no trabaja tiene que depender económicamente de su pareja, y se cumplirá   el principio administrativo “el que paga manda”. Si ella permite que él no   comparta las distracciones, puede ocasionarle síntomas neurasténicos, como el   cansancio físico y mental, irritabilidad, peso en el cerebro, disminución de   la productividad, dificultades con la atención, la concentración y la memoria,   poca o ninguna satisfacción sexual, los ruidos le resultarán insoportables y   la llevará a pegarle a sus hijos, a no dejar que oigan música y ni siquiera   que jueguen o le hablen.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Al   permitir a su esposo el maltrato físico o verbal, estará iniciando una   relación sadomasoquista, es decir, cuando una persona siente placer en   ocasionar dolor, sea físico o moral y la otra persona lo siente al recibirlos.<br />
Pienso que es preferible modificar “Él no me&#8230;” por “Yo no permito   que&#8230;”</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">PARA   DARME EN LA CABEZA SE   EMBORRACHA</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Esta desgraciada y poco feliz declaración la escuché   de una joven, refiriéndose a su pareja. Pero no sólo el hecho de embriagarse,   puede ser: dejar los estudios para “darle en la cabeza a los padres”, dejarse   un embarazo para “darle en la cabeza a la pareja o a sus familiares” o   cualquier otra situación en la que un individuo hace algo contra sí mismo,   para atacar o castigar a otros.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">          <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">¿Quién no se da cuenta de que   estas personas no son capaces de manejar adecuadamente su hostilidad, su   agresividad? Alguien normal puede verlo, excepto quien asume dichas actitudes,   que no es, desde luego, una persona normal.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">En el   ejemplo señalado, el marido se molestó con la esposa y para darle en la cabeza   fue y se embriagó. ¿Quién es el perjudicado? Sin discusión él y no ella. Él no   tuvo capacidad para arreglar con naturalidad ese disgusto y se autoagredió en   contra de su salud. Este mecanismo evasivo puede repetirse y en un plazo corto   de tiempo, esta persona llegará a convertirse en un bebedor problema o peor   aún, en un alcohólico.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">La   mujer que se deja el embarazo para, supuestamente, darle en la cabeza a la   pareja o a sus familiares, traerá al mundo un hijo no deseado, con todos los   inconvenientes que eso provoca.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">O   aquel muchacho o muchacha que abandona los estudios, limitando en gran cuantía   su futuro, embruteciéndose por agredir a los padres, maestros u otras   personas.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Antes   de “darle en la cabeza a otro” piense en qué medida el perjudicado a corto,   mediano o largo plazo será usted mismo y no quien ha pretendido agredir. Antes   de atacar a otros, piense en buenas formas de solucionar el problema causante   de ese estado anímico, para que no incurra en los errores   mencionados.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;" align="center">   <font color="#993300"><font face="Verdana, sans-serif"><font size="5">Expresiones   Engañosas (IV) </font></font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
</font></font><strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">PERO   FULANO, QUE ES MÉDICO, TAMBIÉN ES UN   ALCOHÓLICO</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Esto o algo similar se puede escuchar a personas que   tienen problemas relacionados con el alcohol. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">       <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Generalmente   están en la fase de no reconocimiento, pues no aceptan su condición de   alcohólicos y emplean el mecanismo defensivo de elegir a otro sujeto, casi   siempre de jerarquía y prestigio social que adolece de lo mismo, para ponerlo   como ejemplo, con la intención de hacer llegar el siguiente mensaje: “Fulano,   más inteligente que yo, más respetable que yo, más admirado que yo, hace lo   mismo que yo. Por tanto no debe ser tan terrible, cuando él lo hace y sabe   mejor las malas consecuencias que puede traer la ingestión de bebidas   alcohólicas.”</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">¿Qué   está haciendo con esta manera de comportarse este sujeto?</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">          <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Primero, no analiza que está   padeciendo alcoholismo para dedicarse al “análisis del ausente”, maniobra   defensiva muy dañina, que le impide la autobservación y el autoanálisis y   desvía su atención.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Una   buena opción es decirle: “Fulano y usted tienen un problema muy similar, ambos   padecen alcoholismo, ambos tienen que hacerse el firme propósito de no ingerir   el primer trago. Como podrá notar, el alcoholismo es una enfermedad que no   respeta profesión, nivel intelectual, sexo, estado conyugal, etc. Lo mismo   puede ser alcohólico un médico, un artista, un campesino, un desocupado, una   ama de casa, un sacerdote, un político, usted mismo, yo, en fin, cualquier   persona, pues para llegar a padecerlo sólo se necesita ingerir el tóxico con   frecuencia y en cantidades que lleven a la dependencia psicológica y   física.”</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">          <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">También persigue desplazar su   problema y generalizarlo. Él no es el único alcohólico, pues otros, como el   médico Fulano, también lo son. La defensa está permitida, siempre y cuando no   nos quite la responsabilidad que nos atañe: usted es un alcohólico y debe   dejar de serlo. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
</font></font><strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">DOCTOR,   USTED SABE LOS ESFUERZOS QUE YO HAGO PARA NO INGERIR BEBIDAS   ALCOHÓLICAS</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Los alcohólicos inmersos en una recaída de su   habituación, por lo general refieren así su problema ante el   terapeuta.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Lo   primero que llama la atención en esta expresión es el dar por sentado, que el   médico debiera saber, como parte de sus obligaciones, los esfuerzos hechos por   estos enfermos por no ingerir el tóxico, lo cual, desde luego, no constituye   en modo alguno una tarea médica sino una responsabilidad del paciente, en este   caso, del alcohólico en cuestión, pues ambos tienen vidas   independientes.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Otro   aspecto importante en ella es que el sujeto enfatiza en considerar válidos los   esfuerzos realizados para no ingerir bebidas alcohólicas y no precisamente en   el resultado de dichos esfuerzos, ya que sigue tomando licor. Como se   evidencia, es un sutil mecanismo defensivo que utilizan determinados enfermos   para no esforzarse más en la consecución de un objetivo.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Este   tipo de personas no se da cuenta de que ningún esfuerzo, por sí mismo,   garantizará el resultado pretendido. Por ejemplo, usted puede llenar un camión   con sus esfuerzos para cortar cañas y yo llenar otro con cañas sin tanto   esfuerzo como el que usted hizo y al llevarlos a un central azucarero, seguro   producirá más cantidad de azúcar mi camión de cañas que su camión de   esfuerzos. En ocasiones, el “haber hecho esfuerzos” es un mecanismo defensivo   que busca no ser juzgado con severidad al incumplir determinada   tarea.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">          <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Continuar ingiriendo bebidas   alcohólicas a pesar de los esfuerzos, es el resultado de no habérselo   propuesto en serio, o mejor dicho, no habérselo propuesto aún, lo cual es el   primer paso para lograr la desintoxicación, deshabituación y rehabilitación de   cualquier dependencia de sustancias, tabaco, alcohol o drogas.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Debe   desear en realidad abandonar el mal hábito. A punto de partida de esa decisión   adulta, madura y responsable, todo es más fácil, sin tener que hacer tantos   esfuerzos y usted podrá ir venciendo esa habituación con ayuda de los médicos   de la familia, psicólogos, psiquiatras, su pareja e hijos y desde luego y   principalmente, con su propia ayuda.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">NO SÉ   QUÉ   HACER</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
Una buena parte de nuestros pacientes, inmersos en una   situación determinada, buscan hacer “algo” para salir de ella y ninguna de las   opciones que han pensado les ha convencido plenamente, como para llevarla a la   práctica. Y en este momento surge la expresión que nos ocupa. </font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">No   saber qué hacer les agobia, pues desean, necesitan, hacer algo, sin darse   cuenta de que aún no están preparados para ello. Piensan que este hacer algo   siempre se refiere a la realización de un hecho medible, evidente, a favor o   en contra, para terminar o para continuar, para irse o quedarse; sin embargo,   no incluyen entre las cosas que también se pudieran hacer, el abstenerse de   tomar una decisión.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Por   otra parte, hay que tener mucho cuidado con esta manifestación, pues a veces   sirve de escudo para no tomar las decisiones que hay que tomar y no deseamos   hacerlo. El desconocimiento es normal, por ejemplo, yo no sé muchas cosas que   no tengo que saber y dentro de mi especialidad desconozco otras tantas, debido   a la extensión temática y a que no todos los temas me motivan por igual. Eso   nos puede pasar a todos.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Al   igual que es normal desconocer, hay que saber qué hacer cuando se es   sancionado por reiteradas impuntualidades y ausencias al trabajo o centro de   estudios; hay que saber qué hacer cuando su pareja mantiene una relación   extramatrimonial, que cada día le ocupa más tiempo, mientras le roba el suyo;   hay que saber qué hacer cuando su pareja le ha prometido por centésima vez   dejar de ingerir bebidas alcohólicas y lo continúa haciendo, a pesar de las   orientaciones médicas y sus consejos; hay que saber qué hacer cuando se están   sacando malas notas en los exámenes y los maestros y profesores nos han   alertado; hay que saber qué hacer cuando ya la pareja no desea continuar con   usted, porque considera terminada la relación.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Yo le   puedo asegurar que todo el mundo sabe que para evitar una sanción laboral de   cualquier tipo debe cumplirse con la jornada de forma eficiente; que cuando   una relación extramatrimonial va ganando terreno, deben eliminarse las fisuras   en el matrimonio y enmendarlas, antes de que se conviertan en grietas; que   cuando su esposo le ha prometido tantas veces dejar las bebidas alcohólicas,   es porque no tiene ningún interés en hacerlo y a usted le quedan tres opciones   o alternativas: continuar brindándole ayuda y recabar atención médica,   continuar soportando esta situación hasta que el propio tóxico se encargue de   ponerle punto final, o terminar esa relación. Que para obtener buenos   resultados académicos, debe dedicarle suficiente tiempo al estudio de los   contenidos de las materias y tomar cuantas medidas se necesiten por garantizar   un rendimiento adecuado (estudio diario, atención a clases, evacuación de   dudas, estudio en colectivo, etc.); que cuando una mujer decide terminar una   relación, lo más razonable es renunciar a ella.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Como   se evidencia, “no sé qué hacer” no necesariamente es una invitación a hacer   algo. Puede ser el escudo para no hacer, porque puede resultar doloroso, algo   que, por obligación, tenemos que hacer.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">   <strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><font color="#000033">YO NO   QUIERO VOLVERME   LOCO</font></font></font></strong><font size="2"><font face="Verdana, sans-serif"><br />
En nuestra práctica profesional, al parecer, decir   esto refleja una posibilidad de perder la razón, a la que ni usted ni yo   desearíamos llegar. Hasta aquí es correcto.</font></font></p>
<p style="margin-bottom:0;">        <font face="Verdana, sans-serif"><font size="2">Pero   por lo general es utilizada como justificación de actitudes asumidas o que se   pretenden asumir, ante una situación determinada que demanda un esfuerzo mayor   del empleado habitualmente.</font></font></p>
